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Viaje al centro de mi madre

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Mi mamita lleva en su cuerpo las cicatrices de su extensa vida. Ha conocido a 18 presidentes. ¡Vaya vida!  Habla poco, nunca fue locuaz, pero basta preguntarle algo para que active su memoria. Pregunta poco, lo justo y lo necesario para saber cómo se encuentra uno. Hay algo de timidez y respeto.  Se alegró al verme, su abrazo fue sentido, pero suave. La fragilidad de sus huesos no permite fuertes sacudidas. Se sentía frustrada de no poder atender a sus visitas como hubiera querido. Sus manos desfiguradas por el reumatismo no le permiten ni siquiera tomar un lápiz para escribir los cuentos y poesías que tanto le apasionaban. Tampoco puede cocinar, esa actividad tan propia de nuestra madre. Si había un lugar donde ella se sentía útil y al servicio de los demás, era en la cocina. Podía hablar poco, pero sabía transmitir los sabores que nos alegraban la vida.  Hoy apenas escucha, pese a usar audífonos. Cuando estamos reunidos alrededor de ella, parece desconectada, no sigue ...

Las letras dobles

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 Aquella tarde, en esa ca ll e, E ll e  ll oraba desconsoladamente. Bajo una  ll uvia persistente daba grandes so ll ozos. Por momentos, su voz era apenas un murmu ll o que lamentaba su suerte. Ch e pasaba por ahí y haciéndose el ch istoso comparó sus lágrimas con una inundación. -¡Cá ll ate! le gritó E ll e, estoy ch ata de tus ch istes. -Tú eres una  ll orona, se burlaba más aún Ch e. -Puedes  ll evarte tu mala onda.  Ll egas en mal momento, le respondió E ll e, tratando de maqui ll ar su pena. -Mu ch as gracias por tu acogida, ironizaba Ch e. Tienes los ojos muy hin ch ados, ¿Tuviste una mala no ch e? preguntó ch ismosa, Ch e. -Es por el ro ll o de la Academia, ¿no sabes?, le lazó E ll e. -¿Qué le aconteció a esos mu ch achos? preguntó Ch e, cambiando su actitud. - Esos señores, lisa y  ll anamente decidieron eliminarme del abecedario, dijo E ll e con voz quejosa. Ch e se  ll evó las manos al rostro y gritó sorprendida: ¡ Ch upa ll a! eso es mu...

Soy la eÑe a mucha honra

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Soy una se ñ ora Fuente: www.frecuenciaele.com bien espa ñ ola,  ¡y olé! Algo so ñ adora, a veces romántica, por lo que me gusta pintarme las u ñ as. Anta ñ o me escribían con dos enes, pero los  due ñ os de la lengua se ñ alaron que era mucho gasto, y recomendaron ahorrarse un espacio, pero dejando una se ñ a sobre una sola ene. De este modo, Hispannia, se llamaría, de ahora en adelante, Espa ñ a. Las campañas ta ñ eron sin sosiego, hubo algarabía desde las monta ñ as hasta la campi ñ a. Unos hura ñ os señores se quejaron diciendo que tal artima ñ a era un enga ñ o. Las letras del abecedario alzaron el pu ñ o para reivindicar el derecho a acompa ñ arlas. Me ubicaron junto a la eme con quien me gustaba jugar a las mu ñ ecas, incluso íbamos al ba ñ o juntas. Ene se mofaba de que Eme era demasiado ñ o ñ a, que mejor sería ponerme a su lado. Así entonces, a la  ma ñ ana  siguiente, amanecí a su lado. Desde entonces he permanecido  por a ñ os acu ñ ada entre la Ene ...

Todo comenzo ahí

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Son cuarenta años de egreso.  Tiempo de fiesta y de alegría  para recordar que  una puerta se cerraba y otra se abría.  Desde el puerto del IAE  sonrían nuestros padres satisfechos por su sacrificio,  saludaban el camino recorrido nuestros profesores.  Ambos oteaban el horizonte con esperanza  En nuestras barcas  nos echamos a navegar, sin miedo y con energía juvenil  hacia nuevas aventuras.  La dispersión separó nuestros pasos  pero la memoria nos reúne  porque son más de cuarenta años  de risas y llantos, juegos y disputas.  Todo comenzó ahí  donde las letras se juntan para  formar nuestras primeras palabras.  Y a medida que crecíamos en estatura  cambiamos de patio,  uno gigante,  una jungla durante los recreos  donde hacer un gol era una misión imposible.  Todo comenzó ahí.  Del clan Inostroza,  Jorge nos hacía la vida feliz  cantando “el negro José” y “...

Una revolución cultural pendiente

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Lejos de Luisiana (Planeta, 2022) de la escritora Luz Gabás ofrece un relato sobre un momento histórico poco conocido. Temas como la identidad cultural de los indios y los europeos, se cruzan con las costumbres de la época, el rol de la mujer, la política de las grandes naciones, la amistad y el amor entre otros. En este artículo, me tomo de la contingencia para relevar uno de los temas del libro. Gisele Pelicot es una mujer cuyo caso ha traspasado las fronteras francesas para convertirse en un fenómeno mundial. Cada día que llega a los Tribunales para participar en el juicio en contra de su marido, es recibida con aplausos y muestras de afecto. Ella ha aceptado que el juicio tenga un carácter público. De esta manera, la sociedad ha podido informarse de cómo su marido la drogaba durante muchos años para que otros hombres la violaran. Así de cruel. Su testimonio se suma a las de otras mujeres que se han atrevido a sacar la voz para reclamar justicia. En estos días, me llamó la atención ...

La trama de la vida

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  En estos momentos, en el hemisferio norte de nuestro planeta, una mujer de unos 28 años acude al centro hospitalario de su ciudad para dar a luz su tercer hijo. Sus dos hijas de 2 y 4 años duermen en casa. En estos momentos la madre debe estar haciendo el trabajo de parto para que su hijo vea la luz por primera vez. Ella lo recibirá en sus brazos, le dará pecho y luego dormirá serenamente. Su marido, feliz, dejará caer algunas lágrimas de emoción y de amor por su esposa, agotada y satisfecha. Es la vida, en todo su esplendor. En el hemisferio sur, e n cambio,  otra historia se teje. Un hombre de 89 años va a cumplir una semana hospitalizado. Llegó a urgencias, muy cansado, con dificultades para caminar y agitado. Los médicos le detectaron una arritmia y los exámenes mostraron una gran fatiga de material. Es la vida, la que pasa la cuenta. El niño lanzará un grito agudo y sus brazos abrazarán a su madre buscando protección. Abandonará el nido materno y sus pulmones recibi...

El traje dominguero

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Durante mi última visita a Santiago de Chile tuve grandes encuentros con amigos y amigas muy queridos. Sin embargo, en mi recorrido por la ciudad, percibí algo que comparto sin ninguna pretensión científica. Son sólo percepciones, que obviamente dan lugar a ideas que pueden ser curiosas, simpáticas u odiosas. Las comparto por si a alguien le hace sentido. No recuerdo la vez en que escuché la expresión “traje dominguero”. Sin duda, tiene que haber sido empleada en otros tiempos, cuando la población, mayoritariamente católica, solía participar de la misa dominical. Alude a un cambio de pinta, a dejar la ropa corriente, para disponerse a vivir algo diferente, en este caso la celebración litúrgica. Fuera del contexto religioso, da a entender que hay que poner esmero en vestirse con cuidado, engalanarse, vestirse con distinción. Algo de esto me tocó ver el año pasado en la ciudad de Jaén, en Andalucía, España. Me llamó la atención el colorido de los trajes de sus habitantes, la variedad d...

Amigo, amiga

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 Luego de diez días en mi tierra natal y el reencuentro con gente tan querida, me surge escribir el significado de gestos y palabras que me acercan a aquellas personas con quienes comparto la vida.  Cuando tu mirada cruza la mía, sin miedo, ni prisa, me doy cuenta que estoy en un territorio conocido y seguro. Cuando me tiendes los brazos me dejo llevar con total confianza porque sé que nuestra amistad se sostiene en la verdad. Cuando dices mi nombre veo que tu rostro se ilumina y el mío también. El tiempo y la distancia la historia común que hemos escrito. Cuando me preguntas por los detalles de la vida siento el placer de charlas sin temor a tu juicio. Sabes callar cuando mis palabras expresan dolores y arrepentimientos. Te animas cuando escuchas que me ha ido bien y tu alegría es sincera. Me reconfortan tus palabras mesuradas y cargadas de un afecto que desea que la vida me siga deparando cosas buenas. Cuanto te ríes siento una invitación a seguir el camino porque ...

El murmullo de los árboles

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El trabajo cotidiano se hace más humano cuando se abre paso a la creación. Las palabras me brotan desde adentro y tratan de capturar momentos del día que son como ventanas por donde el espíritu sale a recrearse.  Sentado frente a la ventana que da a la calle contemplo el otoño que se instala delicadamente sobre las hojas de un árbol. Su copa comienza a volverse rojiza, mientras que el cuerpo permanece todavía verde, aunque ya aparecen algunos toques que anuncian lo que vendrá. A unos treinta metros a la derecha, otro árbol presenta un amarillo bien avanzado. Entre ellos puedo sentir el murmullo de la vida. Uno habla de la tempestad pasada que casi lo hace tumbarse en la acera, pero que finalmente salió airoso. El otro comenta nostálgico que echa de menos a los niños que circulan todas las mañanas para llegar al colegio. El más robusto en ropaje se ufana por su vigor y tonicidad. El otro prefiere mirar hacia el huerto detrás de la enredadera para evitar entrar en contacto con su...

De regreso el sol

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  La formación ha llegado a su fin y ahora nos quedan algunos días para concluir el dossier. Si estuvimos en medio de un túnel, al terminar la semana el sol vuelve a aparecer. Un sol de otoño que no quema, pero que buscamos ansiosamente. El sol aparece tímido entre las nubes y se esconde repentinamente dejando caer algunos chubascos sobre la ciudad de Toulouse. El astro caprichoso, que en verano nos hizo sufrir de calor, esta vez nos permite ver los Pirineos como si fueran unos recortes divertidos de niño que juega con la naturaleza. La ciudad se dejaba ver más humana, quizás el color de sus inmuebles permitía ese contacto. No lo sé, quizás la presión del trabajo a ratos no nos dejaba ver lo que siempre ha estado presente. Es que ha sido una semana de formación donde las neuronas se atacaron a resolver menudos problemas de secuencias, problemáticas y objetivos de distinta naturaleza. Nadie que haya vivido estos días podría decir que en algún momento estuvo en medio de un túnel....

Cuando la noche es amarga

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 Luego de una jornada donde había mucho en juego, pero no se logra recoger lo esperado, se abre un espacio para dejar salir los lamentos. En ese preciso instante, la escritura es fuente de desahogo y consuelo. La noche es más amarga que nunca. En el ombligo de la semana las cosas se han revelado dejándonos sin aire. Delante de las maestras hemos tenido que mordernos la lengua, hacer nudos en el vientre y mantener la respiración. Algunos han tenido que retener alguna lágrima. El juicio experto, implacable, se hundía en nuestra piel dejándonos pequeñitos en el asiento. Hay errores de grueso calibre. Hay negligencias insoportables. Hay demasiados cabos sueltos. Nosotros creíamos, teníamos alguna ilusión, pero, nada. No basta el entusiasmo. No son suficientes las horas trabajadas. A veces falta talento y sobra el deseo. Y luego de saber que había que recomenzar, mis torpes manos ya no saben qué escribir. Mis ojos, aunque abiertos, están hastiados de las palabras. ...

El repliegue necesario

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  detalle de un dibujo de una alumna La profesora nos había dejado el tiempo restante de la hora para que pudiéramos terminar de escribir el resumen del libro que teníamos que haber leído en el plazo estipulado. La lista incluía obras de Julio Verne, como La vuelta al mundo en 80 días , Miguel Strogoff , Viaje al fondo de la tierra , entre otros. Marcela Paz y toda la serie de Papelucho también formaban parte de lo que debía ser nuestra feliz ilustración. Falta de libros en mi casa, desinterés por la lectura, poco habituado a tal menester o todo a la vez, la cosa es que le había pedido a Ricardo, una vez más su cuaderno para copiar el resumen de un libro. La clase estaba trabajando en un silencio casi sagrado y la profesora llamaba a algunos alumnos para revisar sus resúmenes. Ricardo me había advertido del peligro que la profesora se diera cuenta del plagio. Le dije que no se preocupara, ya que asumiría lo que tuviera que suceder. Sumido en mi acto mecánico, escribía sin pe...

Iguales y distintos a la vez

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España es la Madre Patria, escuchaba en el colegio. Viniendo de unos religiosos españoles que se habían avecindado en Chile, con mayor razón. Nunca había tomado mayor conciencia de esta frase que, dicho sea de paso, ha quedado en desuso, fruto de nuevos aires descolonizadores. Le doy vuelta hace tiempo al asunto. Ir a España para encontrar huellas, signos, olores, sonidos, colores y trajes que me hablen, en el siglo XXI, de una herencia cultural que, aunque se haya corroído con el tiempo, no puedo desconocerla, vivirla, sentirla, palparla con los sentidos. En estas cavilaciones andaba cuando me invitan a hacer un viaje para ir a buscar a nuestros alumnos que estaban de intercambio en Jaén (Andalucía). El itinerario era sencillo: salida de Nantes a Málaga, primera noche; luego, de Málaga a Jaén, segunda noche y el regreso al tercer día, pasando por Sevilla. ¡En España hace calor! Me bastaron dos horas de avión para experimentar los 15 grados de diferencia con Nantes. En mi país no...

Tipos de abrazo

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crédito foto: www.hogarmania.com Recientemente visité mi país natal por un corto tiempo, luego de más de 3 años de ausencia. Era la primera vez que iba y me devolvía a mi país de residencia. Sensación extraña de ir y no quedarse. Ir de pasada al país que me vio nacer, que me enseñó la lengua materna, donde aprendí las nociones básicas y a emocionarme, no es algo simple de explicar. Estuve atento a todo, como si fuera un turista en mi propio país. Me ofrecieron esos sabores que dejan  huella en el paladar como la plateada, las machas a la parmesana, el pisco sour, el mango, la chirimoya o el pastel de choclo. La cocina de la mamá sigue siendo insuperable. Miré la cordillera con nostalgia y caminé por calles que hablaban de un pasado reciente confuso y a veces traumático. Escuché la música del pasajero de la micro que cree que todo el mundo debe oír. Me extrañé del tuteo rápido del mesero, de la conducción por la segunda fila en la carretera y del exceso de velocidad en las calle...

Sensaciones en mi país natal

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Volví de vacaciones por unos días a mi país natal. Era la primera vez que iba por un tiempo corto. Iba con mi hija y sus dos pequeñas hijas de visita a los abuelos, tíos y amigos. Intentaré describir las sensaciones que me ocurrieron en estos días, cargados de emociones por el reencuentro con los cercanos. Antes de llegar, tenía nostalgia de las montañas. ¡Si son la columna vertebral de nuestra geografía! Ad-mirarlas, majestuosas, cubriendo el sol espectacular del amanecer y ocultándolo al atardecer me dan la sensación de orientarme y de estar en el lugar de toda la vida. Mi hija mayor se fue de Chile a los 18 años. Luego ha vuelto algunas veces, pero en esta ocasión, a los 27 volvía a presentar a sus hijas. La mayor escucha a su mamá que le habla español y le responde en francés. Tragó una multitud de palabras que van a enriquecer su lenguaje. Me tocó leerle varios cuentos en español que pedía que se los contara muchas veces. La vi reírse a mares con todos. La menor de un año, que...